Domingo de Pascua
4 de Abril de 2021
No moriré, continuaré viviendo
para contar lo que el Señor ha hecho.
— Salmo 118 (117):17 —

MOVERNOS POR LA FE

 

María corrió a decirle a Simón Pedro y al otro discípulo que el sepulcro estaba vacío. Sin duda confundidos y preocupados, Pedro y el otro discípulo dejaron a un lado cualquier miedo que pudieron haber sentido y corrieron a ver el sepulcro por ellos mismos. No siempre entendemos los caminos de Dios. Nosotros también algunas veces estamos confundidos, nuestras vidas están marcadas por momentos de duda, y a veces tenemos miedo. Podemos aprender de María, Simón Pedro y el otro discípulo y movernos por la fe, confiando que encontraremos al Señor en medio de las circunstancias de nuestras vidas. Cuando la vida se complica, como sucede a menudo, lo mejor que puede hacerse es movernos, ¡quizá incluso correr hacía el Señor!

DAR TESTIMONIO

 

Puede que no tengamos la oportunidad de dirigirnos a las multitudes y compartir el Evangelio con ellos. Aún así, estamos llamados a dar testimonio de nuestra fe de la manera que podamos, de palabra y con hechos. Sin embargo, no podemos compartir lo que no tenemos. El tiempo de Pascua es el tiempo perfecto para reflexionar en el misterio pascual de Cristo, el amor inconmensurable que Jesús nos muestra y el amor de Dios que comparte. Nuestro Señor dio su vida para que pudiéramos tener vida y una vida en abundancia. La victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte es nuestra victoria, nuestra promesa de vida eterna con Dios en la plenitud de los tiempos. Ve en la vida, pasión, muerte y resurrección el signo de la misericordia de Dios. Permite que este día de Pascua sea un momento en el cual permitas ser tocado por el amor increíble y eterno de Cristo. Luego, renovados en la fe, busca maneras de dar testimonio a los demás de la misericordia, perdón, compasión y amor del Señor.

Lecturas de hoy: Hch 10:34a, 37–43; Sal 118 (117):1–2, 16–17, 22–23; Col 3:1–4 o 1 Cor 5:6b–8; Jn 20:1–9

 


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Carta de Pascua: Felices Pascuas!

Desde el Corazon del Padre Sergio

Oración de los Fieles
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

 

Éste es el día del triunfo del Señor. Alegrémonos y oremos por las necesidades de todos.

Por toda la Iglesia, para que resucitada junto a Cristo Jesús nuestro Señor, busquemos los bienes de arriba donde está Cristo sentado a la derecha de la Padre, roguemos al Señor.

Por los pueblos de todas las naciones del mundo, para que conozcan la diestra ponderosa del Señor y se vean libres de toda malicia, crueldad y opresión, roguemos al Señor.

Por todas las personas afectadas por la enfermedad, el dolor o la angustia, para que experimenten en su vida el poder curativo del Señor resucitado, roguemos al Señor.

Por todos los recién bautizados a través del mundo entero, en especial por los de nuestra propia comunidad, para que caminen siempre junto al Señor en una vida nueva, roguemos al Señor.

Por toda nuestra comunidad hoy que compartimos la misión, dada primeramente a los apóstoles, de dar testimonio de la Buena Nueva de nuestro Señor resucitado, roguemos al Señor.

Para todos los enfermos, por todos los que sufren de COVID-19, y por todos los que han muerto, especialmente N., N., y N., roguemos al Señor.

Elevemos en silencio las oraciones que guarda nuestro corazón, tanto las que hemos expresado verbalmente como aquellas que han quedado en nuestro interior, roguemos al Señor.

Dios todopoderoso,
nos regocijamos por la gran obra que has llevado a cabo
por medio de tu Hijo Jesucristo.
Llénanos de celo para proclamar esta Buena Nueva
y por tu bondad escucha todas estas súplicas
por el mismo Cristo, nuestro Señor resucitado.


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                        ( Marzo 2, 2021)

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Lecturas de Hoy

Primera lectura — Pedro es un testigo: el Señor ha resucitado (Hechos 10:34a, 37-43).
Salmo — Este es el día del triunfo del Señor. Aleluya (Salmo 118 (117)).
(1) Segunda lectura — Todos los bautizados, eleven su corazón al cielo (Colosenses 3:1-4).
(2) Segunda lectura — Cristo, nuestra Pascua, fue sacrificado; por tanto celebremos (1 Corintios 5:6b-8).
Evangelio — Tres testigos, María, Pedro y Juan; cada uno responde a la tumba vacía (Juan 20:1-9) o Mc 16:1-7 o (en misas de la tarde o la noche) Lc 24:13-35.
Salmo responsorial: Leccionario Hispanoamericano Dominical © 1970, Comisión Episcopal Española. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.

Lecturas de la Semana

Lunes: Hch 2:14, 22-33; Sal 16 (15):1-2a, 5, 7-11; 
Mt 28:8-15
Martes: Hch 2:36-41; Sal 33 (32):4-5, 18-20, 22; 
Jn 20:11-18
Miércoles: Hch 3:1-10; Sal 105 (104):1-4, 6-9; Lc 24:13-35
Jueves: Hch 3:11-26; Sal 8:2ab, 5-9; Lc 24:35-48
Viernes: Hch 4:1-12; Sal 118 (117):1-2, 4, 22-27a; 
Jn 21:1-14
Sábado: Hch 4:13-21; Sal 118 (117):1, 14-15ab, 16-21; 
Mc 16:9-15
Domingo: Hch 4:32-35; Sal 118 (117):2-4, 13-15, 22-24; 
1 Jn 5:1-6; Jn 20:19-31

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Fiesta de la Fe
La mesa de la Palabra


De la mesa de la palabra vamos a la mesa eucarística. La Constitución sobre la Sagrada Liturgia tuvo eso en mente de forma muy clara al pedir que: “A fin de que la mesa de la palabra de Dios se prepare con más abundancia para los fieles ábranse con mayor amplitud los tesoros de la Biblia, de modo que, en un período determinado de años, se lean al pueblo las partes más significativas de la Sagrada Escritura”. Fue de esta manera que no sólo se reorganizó un nuevo Leccionario para la Iglesia Católica, sino que se le dio una importancia aún mayor a la lectura de la Biblia, no sólo en el contexto de la liturgia, sino en toda la vida de la Iglesia. Esta reforma litúrgica hizo posible que la comunidad de creyentes conociera los evangelios de Mateo, los de Marcos, Lucas y Juan. En números claros, antes del Concilio Vaticano II sólo se proclamaba el 5% del Evangelio de Marcos y, del Antiguo Testamento, sólo se proclamaban 258 versículos, de los 25,044 versículos que lo componen, es decir, sólo el 1%. Un gran paso, sin duda. — Miguel Arias, Copyright © J. S. Paluch Co.

Velas / Cirios del

Sagrario y Santísimo 

Sandra Gutierrez